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// exposición individual de Marco Pando en el MUCEN (Museo Central). Lima, Peru. Feb. 19 – Jun. 02, 2019  // 

Curaduría de Carlos León-Xjimenez

 

 

Montaña holandesa.(díptico).  Acrílico sobre papel entelado. 2019

 

Vista de la instalación “museo de sombras”. 52 dibujos de carbón sobre papel, volúmenes de madera. medidas variables. 2019

 

Vista de la instalación “museo de sombras”, y sombra de “Totem I”

 

“Totem II”. Cemento, cerámica y ladrillo. 220 x 41 x 41 cm. 2019

 

Vista de la instalación “museo de sombras” y “Totem II”

 

“Cerámica plástica”. Dibujo, pintura al óleo y spray sobre plástico. medidas variables. 2017

 

Monumento al huaquero como héroe involuntario

A partir de su experiencia como inmigrante peruano en Europa, el artista Marco Pando investiga buscando recobrar identidades alternativas en los objetos que se hallan actualmente secuestrados y “disecados” en los museos en general. Entiende que muchos de esos objetos –ahora inertes e inútiles- corresponden a rituales y tradiciones vivas que la mirada científica occidental ha separado de sus contextos originales.

Ante este panorama, el artista busca en las sombras de dichos objetos y en sus proyecciones fantasmales, siluetas y formas que los “liberen” poéticamente de la reclusión que padecen. Estos objetos que se exhiben como testimonio de diversidad cultural en instituciones de corte tanto antropológico como artístico, no pueden contar su historia con voz propia. Los museos institucionalizan una supuesta historia oficial, pero también muestran el exotismo propio de pueblos ya extintos cuando no vivos -pero segregados por la sociedad hegemónica.

En Perú y Ecuador, el verbo huaquear se traduce como la actividad de buscar tesoros ocultos y la excavación que conlleva para su extracción. Al realizar dicha labor, el huaquero se constituye en un personaje controvertido: para asegurar su existencia, muchas veces realiza una transacción económica con lo que pudo rescatar en terrenos baldíos o entornos arqueológicos de patrimonio cultural abandonados u oficialmente no reconocidos. Esta acción lo convierte en “rescatador” anónimo, pero articulado a una cadena de intermediarios en los que los museos pueden ser los depositarios finales de estas exhumaciones. El huaquero se presenta además como un personaje opaco, socialmente sancionado como ladrón o destructor patrimonial.

La exposición “Huaquero de museos” invita a un rol activo y deconstructor en la experiencia del visitante del museo. Desde este planteamiento del artista, la condición de huaquero conllevaría un carácter de héroe involuntario: un liberador de espíritus y conceptos relacionales de los objetos atrapados en la narrativa autoritaria del museo. Su acción nos invita a repensar lo supuestamente conocido desde otras perspectivas, tales como la proyección de sombras planas, imágenes y presencias abstractas, como el Test de Rorschach. De esta manera, la narrativa elegida desde esta ficción busca jaquear la mirada y el consenso convencional sobre el museo tradicional. Así Marco Pando plantea una investigación poscolonial en artes visuales, en la medida en que esta critica el modelo narrativo preponderante en los museos.

La obra de Marco Pando confronta traducciones interculturales caducas, aún vigentes desde muchos discursos de poder. Además, entiende que vivimos en un momento de capitalismo cognitivo dónde el manejo de la información está marcado por la propiedad intelectual, la consecuente privatización del conocimiento social y su mercantilización al infinito. Por ello, “Huaquero de museos” es una propuesta de crítica institucional inusual en el medio local peruano, que mediante su poética poscolonial, invita a elaborar imaginarios en torno al patrimonio cultural que deconstruyen la entronizada autoridad del museo. Todo ello desde el arte -el territorio contemporáneo más sofisticado de la economía en creación de valor.

En una época marcada por la flexibilización de todos los ámbitos de la vida individual y social impulsada por el orden neoliberal, los museos buscan reinventarse como templos del conocimiento y la cultura. A los espectadores se nos pide atender a estas sombras de morfología vaga, pero también a objetos e imágenes que nos parecen reconocibles y mediante este paralelismo, reflexionar (si acaso) en torno a lo que hemos asumido como supuestas verdades, a los valores hegemónicos que compartimos (o sufrimos), pero incluso considerar qué tan subordinados estamos ante estructuras de pensamiento que no manejamos, pero que reproducimos de forma inconsciente por disciplinamientos ya religiosos, educativos o ideológicos, entre otros.

“Huaquero de museos” habla con mensajes indirectos, a través de fantasmas liberadores o sombras revolucionarias -según las coordenadas espaciales como también de género, clase y raza desde las que se mire.

Da perspectiva. Tome posición.

Carlos León-Xjiménez

Lima, 2019

 

izquierda: “El sonido del río animado: peque peque”. Pintura sobre tarjetas bibliográficas anexada.  200 x 175 cm. 2017 / derecha: “Modelo para armar y desarmar una fuente de agua”. Técnica mixta. 160 x 170 cm. 2017